Saltar al contenido

Entrevistamos al Director General del Colegio Santa María del Mar sobre el impacto de la pandemia

 

«Los alumnos están mostrando una comprensión de la situación que muchos adultos no tienen» 

A Coruña, 5 de marzo de 2021

l pasado 12 de marzo de 2020, la Xunta de Galicia decidió suspender las clases en Galicia en todos los niveles educativos (medida que tendría que entrar en vigor cuatro días después) como consecuencia de la expansión del coronavirus COVID-19. Dos días después, el Gobierno de España decreta el estado de alarma en todo el territorio nacional, con lo que limita la circulación ciudadana a determinados supuestos y ordena cierres parciales en las actividades comerciales y cierre total en sectores del ocio, educación y cultura, todo ello con el fin de garantizar la protección de la salud de los ciudadanos, la contención de la enfermedad y el refuerzo del sistema de salud pública. 

Alfonso Luis Trillo Pan
Alfonso Luis Trillo Pan, Director General del Colegio Santa María del Mar

Un año después hemos querido hablar con D. Alfonso Luis Trillo Pan, Director General del Colegio Santa María del Mar, para echar la vista atrás y recordar aquellos momentos que, sin duda, ocuparán un lugar en los futuros libros de Historia.

P: Buenos días D. Alfonso y muchas gracias por atender a estas preguntas en las que, de un modo coloquial, queremos conocer de primera mano no tanto los detalles en los que ha estado inmerso durante el último año, sino adentrarnos en sus sensaciones y experiencias vitales con las que estamos seguros entenderemos mejor su labor.

El 14 de octubre de 2020 fue la fecha en la que usted asumió oficialmente la dirección del Colegio Santa María del Mar, siete meses después de la entrada en vigor de las medidas más duras asociadas al COVID-19. Entendemos que, durante los meses previos a su nombramiento, usted como Jefe de Estudios y el P. Isidro González Modroño, SJ, trabajaron codo con codo en una situación del todo excepcional. ¿Qué recuerda de aquellos primeros días con las aulas en silencio?

AT: Lo cierto es que no fueron días, sino meses. Empezamos a trabajar en la programación del curso en el mes de mayo. Fueron tiempos de incredulidad, incertidumbre, preocupación y de numerosas reuniones para diseñar diferentes planes de contingencia. Se hicieron obras, se trasladaron etapas enteras de una zona del edificio a otra y nos preparamos para el mejor y para el peor de los escenarios. Lo más duro fue la sensación de volatilidad que percibíamos en las instrucciones de la Consellería de Educación: fechas de inicio de curso; condiciones para las clases presenciales; semipresencialidad; instrucciones académicas y de evaluación… Más de una vez pensamos que los colegios no llegaríamos abiertos al mes de noviembre. Gracias a Dios, todo salió bien.

P: Ante la nueva situación, muy pronto el Colegio diseñó unos planes de trabajo que se adaptaron a cada etapa educativa con sus respectivas pautas de seguimiento, teniendo muy en cuenta a las familias. El compromiso de todo el capital humano del Colegio ha sido indiscutible…

AT: Es cierto. Todo el personal del Colegio dio, y sigue dando, lo mejor de sí mismos, a pesar de que durante el confinamiento muchos profesores ni siquiera tenían en casa los medios suficientes para trabajar. Hablo de espacios apropiados para dar varias horas de clase al día, ordenador con una pantalla suficientemente amplia, una buena conexión a internet… Por no hablar de que muchos tienen niños en casa y la conciliación no fue fácil. No me quiero olvidar del importantísimo trabajo que realizó el personal de informática y de administración y servicios. Sin ellos no habría sido posible tener en funcionamiento el Colegio, por muy virtual que este fuera.

Y durante el presente curso, ¿qué puedo decir de mis compañeros? Se han adaptado a nuevos horarios; a impartir clase con mascarilla y sin ver la cara de los niños; a dar clase de manera simultánea a los que están en el Colegio y a los que tienen que permanecer en casa; a adaptar su metodología y forma de trabajar en el aula para evitar cualquier riesgo de contagio; a medir la temperatura y proporcionar hidrogel; a tener entrevistas telemáticas… Solo puedo agradecerles su disponibilidad y vocación educativa.

P: Microsoft Teams se ha convertido ya en una herramienta con la que todos nos hemos familiarizado en muy poco tiempo. ¿Cuál ha sido el papel de las Tecnologías de la Información y el equipo humano que las administra en el Colegio en el último año? ¿Estaba el Colegio preparado para dar el salto a la enseñanza virtual o les ha cogido «con el pie cambiado»? 

AT: El haber implantado en su momento el uso del Ipad desde 5º de Primaria hasta 4º de ESO ha sido básico para que pudiéramos organizar la docencia y la atención a los alumnos y familia tal y como se hizo. Es cierto que tuvimos que decidir sobre la marcha cuál de las plataformas que usábamos en el Colegio podría resultar más eficaz en ese momento, pero no hubo mucha controversia. La plataforma de Microsoft, los libros digitales y el Gestor Educativo colegial cubrieron la mayor parte de nuestras necesidades digitales. El profesorado está bien formado en el uso de las nuevas tecnologías en el aula, pero la enseñanza a distancia fue una novedad para todos. Nos formamos sobre la marcha, y para ello fue imprescindible el trabajo y apoyo de las tres personas que forman el equipo de informática. No solo nos facilitaron formación online y sugerencias concretas para hacer mejor las cosas, sino que nos proporcionaron apoyo técnico y atención constante durante todo el tiempo que duró el confinamiento.

P: El coronavirus nos ha obligado a quedarnos en casa… y muchos creen que es un argumento que se suma a otros ya existentes para justificar un cambio en el paradigma educativo tradicional hacia una educación virtual. ¿Qué opina al respecto?

AT: En mi opinión, la educación virtual es a la educación presencial lo que el sucedáneo es al chocolate. Creo que puede resultar útil en algunos casos concretos, especialmente con alumnos adultos que tienen poco tiempo, que solo desean adquirir contenidos académicos y que ya han desarrollado eficaces técnicas de aprendizaje y estudio que les permiten construir su propio conocimiento.

Por desgracia, esta modalidad de aprendizaje no tiene en cuenta los intercambios humanos que se dan en el aula, en los patios o en los traslados hasta la escuela. El profesor no conecta igual con un alumno en el aula que con un mosaico de imágenes en una pantalla. Los alumnos no se relacionan igual en el aula o en los patios que a través de una app, por muchas posibilidades que esta ofrezca. Las nuevas tecnologías pueden ser un recurso muy valioso en el aula y les damos la bienvenida, apostamos por ellas, pero los ordenadores no pueden sustituir las vivencias experienciales que tienen lugar en los espacios colegiales.

P: A nadie escapa que el aspecto económico también está siendo un tema delicado que tratar. ¿Cuáles han sido las principales decisiones económicas que ha adoptado el Colegio?

AT: El presupuesto económico de este curso ha sido elaborado en función de las incertidumbres existentes en los meses de agosto y septiembre. Se han priorizado todas las obras dirigidas a garantizar, dentro de lo posible, la apertura del Colegio y la seguridad de los alumnos, profesores y demás personal del Centro. Hay conceptos que hemos incluido y que no hubiéramos imaginado en otros cursos: mamparización de aulas y comedores; adaptación de un espacio COVID; señalización interna de todos los edificios;  compra de mascarillas, gel hidroalcohólico, tests serológicos y de antígenos, detectores de CO2, purificadores de aire… Hemos reforzado la instalación informática del Colegio para prevenir fallos de conexión y realizado las obras necesarias para adaptar los espacios de primaria y así poder trabajar presencialmente con todos los alumnos de Bachillerato. El resto de las partidas presupuestarias se han calculado de manera austera, programando para ejercicios futuros las obras y actuaciones de nuestro Plan Estratégico que no son imprescindibles en estos momentos.

P: Durante este periodo de excepcionalidad en nuestras vidas, el Gobierno de España ha aprobado la octava ley educativa de la democracia española, la LOMLOE (conocida también como Ley Celaá), es decir, hemos tenido 8 leyes en 40 años. ¿Por qué cuesta tanto, en su opinión, llegar a un gran acuerdo sobre la educación en nuestro país?

AT: Solo es mi opinión, pero creo que mientras los partidos políticos sigan utilizando el modelo educativo de nuestro país como anzuelo electoral, esto es lo que seguirá ocurriendo. En esta cuestión parece que sobran intereses políticos y faltan objetivos educativos claros y directrices pedagógicas que ayuden a hacerlos realidad.

Es necesario un pacto de Estado en el que los partidos políticos renuncien a su agenda electoral y se centren en diseñar la educación que necesita un ciudadano español del siglo XXI.

P: El inicio del curso escolar 2020/21 ha sido todo un reto logístico, humano y económico. La vuelta a las aulas, los protocolos… Ni el COVID-19 ha frenado la apertura de los centros de enseñanza. ¿Cuál habría sido el impacto educativo ante la ausencia de clases presenciales?

AT: Tomando como base el último trimestre del curso pasado, me atrevo a conjeturar que habría sido bastante negativo. El modelo educativo de nuestro país contempla la educación de la persona desde un modelo integral, y esto no es posible sin la enseñanza presencial. Hablo ahora en general, sin pensar solo en Santa María del Mar. Según el Ministerio y la Consellería de Educación, hubo un importante número de alumnos que no tuvo la oportunidad o no pudo recibir clases online durante el tiempo de confinamiento. Además, en algunas autonomías se flexibilizaron, creo que de manera excesiva, los criterios de promoción y titulación. Esto ha provocado que estos alumnos hayan llegado al principio de este curso sin los conocimientos, competencias o hábitos de trabajo necesarios para aprovechar los estudios de manera óptima.

Más importante que lo académico me parecen los aspectos emocionales. Los chavales han estado en casa durante muchas semanas sin poder tener lo que se considera una vida normal. No pudieron salir a la calle, ni ver a muchos de sus familiares, ni estar con sus amigos, ni siquiera practicar deporte. A esto hay que sumarle las preocupaciones y miedos que muchos de ellos han pasado por problemas de salud, por la situación laboral de sus padres, por la situación socioeconómica o por la pérdida de un familiar o persona cercana.

Y tampoco podemos olvidar los alumnos que pertenecen a colectivos en riesgo de exclusión social, y para los que la escuela es un entorno seguro y puede que el único lugar en el que pueden alimentarse de manera saludable.

Aunque es cierto que en los últimos meses se está escribiendo mucho sobre los trastornos emocionales derivados de la pandemia, creo que por el momento se le está prestando una atención insuficiente, probablemente más por falta de recursos que de perspectiva.

Un curso entero sin clase presencial… En mi opinión, las consecuencias para la mayor parte de la población estudiantil serían más negativas de lo que podemos valorar en un primer momento.

P: Las constantes comunicaciones que recibimos los padres, manteniéndonos informados en todo momento, ha sido algo que agradecemos enormemente. La información genera confianza… ¿Le transmiten esto las familias? ¿Cree que las familias sienten que el Colegio es un lugar seguro para sus hijos?

AT: Lo cierto es que sí. Un importante número de familias nos han transmitido su agradecimiento por la información y por la atención y cuidados que prestamos a los alumnos, y estoy seguro de que la mayor parte de las familias consideran que el Colegio es un lugar seguro para sus hijos.

Me gustaría señalar que la seguridad del Colegio no depende solo de las medidas preventivas puestas en marcha. También son fundamentales las medidas adoptadas por todas y cada una de las familias del Colegio. Respetar las normas indicadas por las autoridades sanitarias, controlar los posibles síntomas diariamente, decidir que el alumno se quede en casa si tiene algún síntoma que pueda ser compatible con el COVID… son todas medidas que hacen del Colegio un lugar más seguro para todos.

P: El alumnado y su compromiso también ha sido un pilar importante. ¿Qué destacaría de sus alumnos?

AT: Su resiliencia. La mayoría de los alumnos, desde los más jóvenes hasta los veteranos de 2º de Bachillerato, están demostrando interés por aprender, ganas de venir al Colegio, ilusión por colaborar y un fuerte compromiso con el cuidado de los demás. Es difícil de creer, pero están mostrando una comprensión de la situación que muchos adultos no tienen. Esto solo se consigue cuando hay una familia detrás que apoya, anima a sus hijos y les impulsa a convertirse en adultos comprometidos con su sociedad.

P: ¿Se ha sentido apoyado por el APA?

AT: En todo momento. Y me consta que el P. Isidro, nuestro director durante los últimos siete años, también.

Quiero aprovechar para agradecer a la Junta del APA su cercanía y disponibilidad para colaborar con nosotros en todo momento. Sin su colaboración, no habría sido fácil dotar al Colegio de todas las medidas preventivas con las que contamos ni con algunas de las herramientas informáticas que los profesores utilizan para comunicarse con alumnos y familias de manera eficaz.

P: De todas las decisiones que ha tenido que tomar, que nos consta que han sido muchas y variadas, ¿cuál fue la más difícil? ¿Cuál ha sido el momento más duro?

AT: No es fácil. ¿El momento más duro? Quizá recibir la noticia del primer positivo en Educación Infantil. Nos confinaron el aula entera y no sabíamos si aparecerían otros casos positivos entre sus compañeros. Al ser alumnos tan jóvenes estuvimos muy preocupados por su salud. Gracias a Dios, no se generaron contagios y la salud del niño evolucionó bien.

¿La decisión más difícil? Hubo varias, pero creo que la que más nos dolió fue no iniciar las actividades extraescolares de la tarde. Siempre es doloroso renunciar, aunque sea temporalmente, a elementos esenciales de nuestro proyecto educativo, pero es que esta en concreto afectó a un número importante de trabajadores del Colegio. Han pasado meses y volvería a tomar la misma decisión, pero sigue siendo igual de dolorosa.

P: En una situación nueva, los errores son más proclives a aparecer. ¿Se arrepiente de algo?

AT: Lo cierto es que todavía es pronto para el arrepentimiento. Supongo que cuando todo pase, desde la perspectiva que da la distancia, encontraré varias cosas que habríamos hecho de diferente manera. 

P: Para finalizar, quisiéramos hacer la última pregunta a Alfonso, el ser humano, el ciudadano de a pie… el ciudadano del mundo. Díganos qué ha aprendido de este último año…

AT: La importancia de tener cerca a las personas queridas y de las que te puedes fiar cuando la situación es difícil.

 

Muchas gracias por su tiempo y su labor, D. Alfonso. Y muchas gracias a todas las personas que han hecho esto posible.